Israel y la ley mosaica

Posted: martes 1 de junio de 2010 by Javier García de Tiedra González in Etiquetas:
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El eje central de la sociedad hebrea, desde el punto de vista moral, religioso y jurídico es la ley revelada por Dios. A través de ésta, la autoridad divina ordena y dispone y el pueblo de Israel se esfuerza en obedecer, obteniendo a cambio prosperidad y salvación eterna. El Antiguo Testamento expresa un auténtico pacto: el término testamentum, la traducción latina de berith, significa literalmente "pacto", dotado de validez contractual. Se ha hablado por ello de la existencia de una verdadera legislación hebrea, según la cual la vida de los hebreos se regia por la observacia absoluta de las leyes, en un sistema en el que la justicia y el respeto a la ley iban a la par.

Los hebreos, a pesar de considerarse a sí mismos como el pueblo predilecto de Dios, no consiguieron nunca organizarse de modo estable y formar un Estado unitario. En su origen, los hebreos estaban sometidos a un régimen patriarcal, después se dividieron en doce tribus y se reunificaron en torno a una monarquía establecida en Jerusalén y, finalmente, se dividieron nuevamente en dos reinos. El gobierno tuvo siempre carácter teocrático, porque se consideraba que Dios era el jefe supremo del pueblo hebreo. La cultura, al igual que el derecho y el ordenamiento social, quedaba plasmada en la Biblia, que expresaba la ley dictada por Dios para el pueblo hebreo así como la historia de éste. El texto bíblico está integrado en cuatro partes: los Libros legales, los Libros históricos, los Libros Poéticos y sapienciales y, finalmente, los Libros proféticos. Los Libros Legales, llamdos así porque contienen la ley religiosa y civil del pueblo hebreo, se componen del Pentateuco, atribuido a Moisés, y que comprende el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los Libros Históricos recogen la historia del pueblo hebreo desde la conquista de Palestina hasta el regreso a la esclavitud en Babilonia.

Están integrados, entre otros, por los libros de Josué y los Juicios. Los libros poéticos y sapienciales incluyen la lírica religiosa y las máxima morales. Los primeros están constituidos por los libros de Job y los Salmos; los segundos comprenden, entre otros, los libros de los Proverbios, el Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. Los libros proféticos enuncian las profecías de cuatro grandes profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel) y las de otros doce profetas menores.

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